Quiénes somos

Somos un grupo de creyentes en Cristo Jesús que nos reunimos como una congregación cristiana para vivir la comunión dentro de la Iglesia que Dios tiene en esta ciudad, la cual esta formada por todos los redimidos por la sangre de Cristo y regenerados por el Espíritu Santo. Amamos a Dios y a nuestro Señor Jesucristo. Amamos también a todos nuestros queridos y genuinos hermanos que se reúnen en la diferentes congregaciones cristianas, quienes al igual que nosotros, pertenecen a la misma Iglesia y al mismo Cuerpo. Aceptamos también todos los ministerios y ministros que el Señor ha dado como dones a Su Cuerpo para su edificación a través de las eras. Eso significa también que no nos identificamos con ningún ministerio en particular, pues aceptamos y aplicamos el consejo del apóstol Pablo que nos exhorta a examinarlo todo y retened lo bueno 1° Tes.5:21.

Nuestro vivir lo enfocamos en cultivar una profunda comunión con nuestro Dios y  entre nosotros como Sus amados hijos, dando mucha importancia a Su Palabra escrita y hablada, tomándola como el verdadero alimento espiritual que nuestro Padre nos da, a fin de que crezcamos y nos desarrollemos hasta alcanzar la plena madurez.

 El Señor nos ha mostrado lo crucial que es en estos últimos días llevar una vida santa, caminando cada día por el camino angosto que El mostró a Sus discípulos. En Apocalipsis 22:11, el Señor dice a Sus santos de los tiempos finales: El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. Estas palabras han producido una gran resolución en nuestros corazones, la cual es: dejar todo aquello que nos contamina (pecado, carne, mundo, levadura de hipocresía y de maldad…) y avanzar hacia la santidad plena, siendo llenos del Espíritu Santo. Anhelamos ser parte de esos santos vencedores que  serán arrebatados a la final trompeta para deleite de nuestro Padre en Su Trono, y luego venir junto a nuestro Señor Jesús como nuestro Capitán, para dar la batalla final de esta era contra  Satanás y sus huestes.

En nuestro diario andar procuramos usar y aplicar las armas de los vencedores: Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. AMÉN!